¿Tenemos realmente Asamblea Nacional?
Joseph Rodríguez. 17 años. Colegio Americano de Guayaquil. Futuro Ingeniero Civil.

En ocasiones, olvidamos analizar más a profundidad antes de formar nuestro criterio con respecto a asuntos políticos. Si un opositor extremista del gobierno nos expusiera únicamente lo malo de un gobierno, nos enfrascaríamos en esa idea y seguiríamos la corriente. 

De igual manera, si un simpatizante del proceso político nos expusiera solo lo bueno, reaccionaríamos apoyando ciegamente. Sin generalizar, una proporción de la sociedad no forja su propio criterio, y más bien prefiere seguir al montón. Es allí donde yace el origen de la gran inestabilidad política que ha sufrido el país en las últimas décadas, lo cual retrasó el progreso y desarrollo por tantos años. A continuación llevaremos a cabo un análisis con respecto a un tema político de interés actual. 

¿Por qué hoy en día el gobierno es capaz de ejecutar proyectos públicos de tan altos costos, mientras que en gobiernos anteriores parecía que nadie sabía a donde se iba el dinero del Estado? Principal respuesta en el medio: la cantidad de impuestos en la actualidad. Pero, ¿de dónde provienen tantos impuestos? La Asamblea aprueba o desaprueba lo propuesto, incluyendo nuevos impuestos, reformas, leyes, etc. En la actualidad, son mayoría por no decir casi todos asambleístas del mismo partido político del gobierno. Por tanto, es la tendencia que lo propuesto sea aprobado. Son estas decisiones las que repercuten en la sociedad provocando desacuerdo, y asimismo son estas decisiones las que desembocan en obras a favor de la sociedad (hospitales, centros educativos, megaconstrucciones, etc.). Es decir, lo considerado bueno o malo por el pueblo nace de la Asamblea. 

El Presidente de la República constantemente hace referencia a los avances que ha tenido el país durante su periodo presidencial, y a los “tiempos grises” que vivía el país antes del mismo. Nos dan a entender que todo gobierno previo fue malo en comparación al suyo. Sin embargo, las causas de que haya tanta diferencia entre los gobiernos previos y el presente, van más allá que un partido político con las mejores intenciones en beneficio de la sociedad. Precisamente la inestabilidad política antes mencionada en este texto fue la causante de los “tiempos grises” antes vividos. Desde el nacimiento de la democracia en nuestro país (finales de años 70) hasta inicios del presente siglo, los gobiernos no contaban con el apoyo de la Asamblea que al presente gobierno le sobra. Por lo general, una gran proporción de los asambleístas era de distinto partido político e incluso de la oposición. Esto resultó en mucho desacuerdo y propuestas de leyes que nunca fueron aprobadas. 

Conocemos ya los dos extremos de la situación: un presente gobierno que tiene el inmenso apoyo de una Asamblea que aprueba la mayoría de leyes propuestas; y gobiernos previos que se estancaron en sus proyectos debido a la ausencia de ese apoyo. ¿Sería lo ideal un equilibrio entre ambos casos? Lo clave está en la diversidad de ideologías. Tal vez esto dificulte llegar a un consenso, pero las decisiones que se tomen serán verdaderamente pensadas en base a los diversos grupos y clases sociales. Aprobar nuevos impuestos y demás reformas constantemente puede significar incomodar a un pueblo al y crear un temor de lo que pueda venir. Por ello, el pueblo debe sentirse conforme con sus representantes, los asambleístas, quienes confían decidirán pensando siempre en el bienestar general.

Aspirando a Ing. Civil.